martes, 2 de septiembre de 2008

El Gran Masticador


Queridos lectores: como habéis podido comprobar, este verano que ya termina hemos estado muy solemnes y serios planteándonos las grandes preguntas que nunca son respondidas. Así que con afán de agotar el tema por saturación, cual dipsómano que termina por aborrecer cierto licor de hierbas después de una monumental borrachera seguida de penosa resaca, dimos en leer La fábrica de absoluto, novela del checo Karel Capek publicada en 1922. Para aportaros sabiduría miscelánea, dejamos indicado que este escritor introdujo el término robot en su significado de máquina humanoide en una obra de teatro, hoy desfasada y sin más valor que el histórico, llamada RUR. La palabra robot procede de una raíz eslava que puede significar trabajo o servidumbre.
En La fábrica de absoluto un ingeniero inventa un carburador atómico, un generador de electricidad que quema carbón a base de reducir a la nada todos sus átomos y convertir toda esa masa en energía. Pero sucede que, igual que un motor de combustión emite como residuo CO2, el carburador, al destruir los átomos, además de energía libera como residuo Absoluto. El ingeniero lo explica acudiendo a Spinoza: de la única sustancia existente, la Sustancia-Dios-Naturaleza, que tiene infinitos atributos, nosotros sólo conocemos dos: la materia y el espíritu, la extensión y el pensamiento. Al destruir la materia de los átomos en el carburador, se manifiesta abiertamente el atributo espiritual presente en la sustancia, es decir, lo que vulgarmente llamamos Dios.
Allí donde funciona un carburador, en un radio de varios centenares de metros, el escape de Absoluto genera ataques de misticismo, curaciones milagrosas, levitaciones, profecías. Un poco más lejos sólo se producen conversiones de los transeúntes, y más lejos aún tan sólo una cierta atmósfera de santidad en el ambiente. Cada individuo reacciona ante el Absoluto de una manera diferente; los creyentes en alguna religión se la creen de verdad y realizan los milagros descritos en sus libros sagrados; los ateos se inventan nuevas religiones, como un feriante de tiovivo que establece un culto giróvago en su atracción de caballitos, o un aficionado al café que lo multiplica en una ceremonia parecida a la del té, pero con café.
A medida que se extiende el uso de carburadores para alimentar fábricas y ciudades, la explosión mística se hace incontenible. Cuando el Absoluto contamina una fábrica, el empresario, lleno de amor al prójimo, la regala a los trabajadores. Cuando un carburador se instala en un banco como calefacción, los empleados, con espíritu caritativo, regalan el dinero. Los masones declaran que se trata del Gran Arquitecto del Universo y se atribuyen el mérito. Los comunistas nombran al "compañero Dios" presidente honorífico del Partido. El Kaiser de Alemania proclama que es el Espíritu Absoluto que ha llegado a su máximo desarrollo histórico a través del Estado alemán. La iglesia católica se ve obligada a beatificar al Absoluto, a canonizarlo y, en una ceremonia novedosa, a deificarlo, pero con dudas teológicas sobre quién es de las Personas de la Trinidad. Algunos ateos irreductibles intentan diseñar mascarillas "anti-Dios" para protegerse de las emanaciones de los carburadores...

En la novela se hace un repaso de cómo reaccionan diferentes grupos y cofradías ante la situación hasta que.... hasta que encontré el detalle misceláneo que nos ha devuelto a la inmanencia. Se trata de los fletcherianos. No pensaba darle más importancia suponiendo que sería alguna facción republicana irlandesa, como los fenianos, ¡pero qué equivocado estaba! Los fletcherianos eran un dignísimo precedente de las diversas sectas digestivas que proliferan hoy: vegetarianos, veganos, macrobióticos, crudívoros, etc. Los fletcherianos eran los partidarios de las doctrinas de Horacio Fletcher (véase la ilustración), conocido en su época como El Gran Masticador. En esencia, el señor Fletcher sostenía que todo bocado alimenticio (líquidos incluidos) debía masticarse exactamente treinta y dos veces, práctica de la cual se derivaban grandes beneficios salutíferos. Su lema era: "La Naturaleza castigará a los que no mastiquen". La "fletcherización" incluía determinadas técnicas como por ejemplo el examen cotidiano de las "cenizas digestivas" como denominaban a las heces fecales, cuya ausencia de mal olor sería testimonio de que un fletcheriano seguía correctamente su disciplina masticante.
Es una lástima que el fletcherianismo esté extinguido, así que desde aquí animamos a cualquier persona que tenga alguna inquietud dietética a su resurrección. Compitiendo con veganos y crudívoros en el mercado de la ética gastronómica, se podrían establecer sociedades de estudios fletcherianos, impartir talleres de masticación o abrir un cenador fletcheriano los viernes en algún centro social. A ver si alguien se anima, que en este campo de la alimentación, cosas más friquis y delirantes se están haciendo y además con pretensiones de respetabilidad.

No voy a contar cómo termina la novela, ni qué pasa al final con el Absoluto, pero espero que mis lectores compartan conmigo la idea de que, desde una perspectiva miscelánea, posibilitar el conocimiento de la vida y la obra de Horacio Fletcher, el Gran Masticador, es mérito suficiente para recomendarla.

jueves, 7 de agosto de 2008

La Peste


(...) Situado frente al abismo del no ser del sentido, el amigo habla al amigo, y juntos construyen un puente sobre el abismo del no sentido. La depresión interroga la fiabilidad de este puente. La depresión no ve este puente. Lo ha perdido de vista. O, quizás, ha visto que no existe. La depresión desconfía, incluso, de la amistad, o no la reconoce. Por consiguiente, no puede percibir un sentido porque el sentido no existe más que en el espacio de lo compartido. (...) La aceleración infinita del mundo respecto de la mente es el sentimiento de estar definitivamente aislado del sentido del mundo. E inmediatemente se transforma en no recordar más aquel sentir que es el sentido. El sentido no es lo que encontramos en el mundo, sino lo que somos capaces de crear. Es lo que, circulando en la esfera de la amistad, del amor, de la solidaridad social, nos permite encontrar sentido. La depresión puede ser definida como una falta de sentido, como una carencia de la capacidad de encontrar sentido en la acción, en la comunicación, en la vida. La incapacidad de encontrar sentido es, sin embargo y ante todo, incapacidad de crear sentido. (...) Si consideramos la depresión como suspensión de la posibilidad de compartir el sentido, como el despertar en un mundo sin sentido, debemos decir que, desde un punto de vista filosófico, la depresión es, simplemente, el momento más cercano a la verdad. El depresivo no pierde, en absoluto, la capacidad de elaborar racionalmente los contenidos de su experiencia y los de su saber; es más, su visión puede alcanzar una radicalidad absoluta de la comprensión. La depresión permite ver aquello que habitualmente escondemos a nosotros mismos a través de la circulación continua de la tranquilizante narración colectiva. La depresión ve lo que el discurso público esconde. La depresión es la mejor condición para acceder al vacío, la última verdad. Al mismo tiempo, sin embargo, la depresión paraliza toda capacidad de acción, de comunicación, de intercambio. (...).

Franco Berardi (Bifo): La epidemia depresiva.

viernes, 1 de agosto de 2008

Stalker

El fin de la búsqueda es contemplar el vacío y entender que el vértigo no tiene alivio.

martes, 1 de julio de 2008

Los valores que nos caracterizan

Recientemente se ha conocido que la ciudad de Barcelona es el escenario escogido para un videojuego de acción llamado Wheelman, en el cual, además de escenas violentas, aparecen conocidos monumentos de la ciudad que el jugador puede llegar a volar por los aires. La concejal de Educación del Ayuntamiento, una tal Montserrat Ballarín, ha calificado de "reprobable" que Barcelona sirva de marco virtual para actos violentos, ha añadido que el videojuego es contrario a "los valores que caracterizan a la ciudad" y ha anunciado un estudio jurídico sobre la posibilidad de tomar alguna medida legal.

Prevenido de esta manera, me he hecho el firme propósito de no jugar a este videojuego y tan sólo me cabe lamentar que esta costumbre de lanzar fatwas municipales llegue demasiado tarde y tal vez el daño para la ciudad sea ya irreparable. Me estoy refiriendo a la película Buttman in Barcelona (1997), cuya sinopsis reza así:
"When I arrive in Barcelona, of course my first excursion is to the back streets around the 'RAMBLAS'. In these ancient narrow streets there is an opening in "THE CRACK" that Hatman pops out of to join me in my adventure. It was a very exotic, very erotic trip. Enjoy!"
La película fue dirigida por John Stagliano (a.k.a. Buttman), una de las vacas sagradas del cine porno, y cuenta con la presencia del actor Rocco Siffredi. El film versa sobre sexo anal, que parece ser la obsesión de Buttman, y se inscribe en el llamado género gonzo que consiste en que el cámara, mientras filma, interviene también como actor dentro de la acción; algo así como si alguno de ustedes filmase con una videocámara sus propios coitos y luego los publicase en Youtube. Si están interesados en la película pueden ver más detalles aquí. Naturalmente, mientras el ayuntamiento no se pronuncie, y ante la sospecha de que esta película tampoco refleja los valores que nos caracterizan como ciudad, he decidido abstenerme de verla; si ustedes, queridos lectores, desean visionarla, allá ustedes con su conciencia.

Y la película Buttman in Barcelona no es más que un caso reciente. Pero la lista de obras de arte, literatura, cine y otras formas de creación que pueden ser nocivas para la proyección de nuestros valores debe ser interminable. Por añadir un solo ejemplo más, seguramente casi todos mis lectores habrán leído en la escuela Mecanoscrit del segon origen, de Manuel de Pedrolo. Recordemos brevemente el argumento: una invasión extraterrestre extermina a la humanidad salvo a una pareja de jovencitos. En algunos episodios de la novela éstos visitan la ciudad de Barcelona, una montaña de ruinas y de cadáveres. Estaría bien que nuestro ayuntamiento hiciera una declaración institucional dejando claro, para conocimiento de cualquier civilización extraterrestre que se lo esté planteando, que invadirnos y exterminarnos contradice los valores que representa esta ciudad, y por ello, caso de que lleven a cabo la invasión, que hagan con nosotros una excepción. La advertencia también sería válida para futuros escritores: si piensan redactar una novela sobre invasiones marcianas, por favor, no la ambienten en Barcelona, es reprobable y contradice nuestros valores.

El tema es tan preocupante que nuestro Ayuntamiento podría crear un departamento destinado a velar por la correcta proyección de nuestros valores en todo tipo de obras creativas ambientadas en Barcelona. La tarea es ardua pero necesaria: evitar que Barcelona sea escenario de videojuegos violentos, impedir que se ruede en sus calles películas que incluyan escenas racistas y sexistas, pedir a los escritores de novela negra que no incluyan asesinatos entre los casos investigados por su detective protagonista y que, si debe haber asesinato, al menos que éste tenga lugar fuera del término municipal de la ciudad, que lo sitúen en Hospitalet, por ejemplo. Si este proyecto funcionara, incluso podríamos enviar a Montserrat Ballarín a la ciudad de Nueva York, para explicarles el modelo Barcelona de difusión de los propios valores, y acabar con todas esas películas de asesinatos, violencia, catástrofes, corrupción policial, mafia, etc, que seguramente contradicen también los valores de los neoyorquinos.

En realidad lo que necesitamos es una figura de reconocida proyección internacional que nos represente genuinamente y que sirva de contrapeso a la mala imagen desplegada por Wheelman, por Buttman y por cualesquiera otros individuos de costumbres reprobables y contrarias a nuestros valores. Y creo que ese personaje es el arquitecto Antoni Gaudí. Sostengo que hay tres razones que avalan mi propuesta. La primera es que Gaudí ya es suficientemente conocido de por sí y el primer atractivo cultural de la ciudad. La segunda razón es que hay en marcha un proceso de beatificación que, cuando llegue a feliz término tras el descubrimiento de algún milagro atribuible a su intervención sobrenatural, acrecentará aún más la proyección internacional del personaje y de su obra que suponemos compatible con los valores que nos caracterizan y en las antípodas morales de mister Buttman. Y la tercera razón es que Gaudí es un genuino representante de nuestros valores más característicos y propios y los llevó a la práctica con singular perfección. El año 1922 Antoni Gaudí interpuso una demanda judicial de deshaucio contra Rosa Domingo Giol, masovera que llevaba 20 años viviendo y cuidando de las propiedades de la familia Gaudí en Riudoms (Tarragona). La masovera, que había quedado viuda, y sus dos hijos fueron expulsados, cosa que significó para ellos un periodo de "mucha miseria" según declaró años después una hija superviviente, Rosa Corts Domingo.

Este hecho convierte a Gaudí en exponente y prototipo de los valores que mejor caracterizan nuestra ciudad: la especulación inmobiliaria. A partir de ahora, nuestros propietarios y especuladores podrán iniciar acciones de acoso o mobbing inmobiliario contra viudas y pensionistas con la conciencia bien tranquila y la cabeza bien alta: Gaudí también lo hizo, y va para santo. Que no se quejen esos viejecitos que malviven en pisos ruinosos gracias a un alquiler de renta antigua cuando el propietario haga en su escalera obras de empeoramiento, o cuando envíe matones, o cuando meta a degenerados sociales para amargarles la vida: Antoni Gaudí dejó en la calle, y en la pobreza, a una viuda con hijos mientras en su mente trazaba los planos de la Sagrada Familia y acudía cada mañana a misa a la iglesia de Sant Felip Neri. Teniendo en cuenta que para consumar la beatificación se necesita acreditar un milagro, podemos sugerir a los especuladores que se encomienden a Gaudí cuando se vean apurados en sus negocios. Propietario: si tienes una finca medio arruinada en el centro de Barcelona que puedes dedicar a hotel y te lo impide una viejecita inquilina que se niega a morirse o a pasar sus últimos años durmiendo en un cajero automático, no desesperes: pon una vela a Gaudí y pídele desde el fondo de tu corazón su ayuda. Y si un buen día, de repente, esa viejecita aparece defenestrada, o se ha desnucado en esa escalera que hace años que no arreglas, no lo dudes: ha sido un milagro. Libre ya de cargas, podrás reconvertir tu finca en hotel y no te olvides de informar al obispado del prodigio obrado por intercesión de Gaudí.

Amén.

jueves, 26 de junio de 2008

martes, 17 de junio de 2008

El otro autor citado


ALEXANDER J. DOWIE: (Con violencia) Compañeros cristianos y antibloomistas, ese hombre llamado Bloom viene de las raíces del infierno, una deshonra para la cristiandad. Libertino demoníaco desde sus más tempranos años, este hediondo chivo de Mendes dio precoces señales de depravación infantil, que recordaban las ciudades de la llanura, con una anciana disoluta. Este vil hipócrita, endurecido en la infamia, es el toro blanco mencionado en el Apocalipsis. Adorador de la Mujer Escarlata, la intriga es el aire mismo que alientan sus narices. Los haces de leña de la pira y el caldero de agua hirviendo son para él. ¡Calibán!

LA MASA: ¡Linchadle! ¡Asadle! Es tan malo como Parnell. ¡Señor Zorro! (La abuela Grogan le tira el zapato a Bloom. Varios tenderos de la calle Dorset, alta y baja, tiran objetos de poco o ningún valor comercial, huesos de jamón, botes de leche condensada, coles invendibles, pan mohoso, colas de carnero, recortes de tocino.)

BLOOM: (Con excitación) Esta es locura de una noche de verano, alguna broma macabra, otra vez. ¡Por los cielos, soy tan inocente como la nieve no tocada por el sol! Fue mi hermano Henry. Es mi doble. Vive en Dolphin's Barn, número 2. La calumnia, esa víbora, me ha acusado erróneamente. Conciudadanos míos, sgenl inn ban bata coisde gan capall. Apelo a mi viejo amigo, Dr. Malachi Mulligan, especialista en sexología, para que preste testimonio médico a mi favor.

DR. MULLIGAN: (Con chaquetón de cuero y gafas verdes de automovilista en la frente) El Dr. Bloom es bisexualmente anormal. Se ha escapado recientemente del asilo particular del Dr. Eustace para caballeros con enfermedades mentales. Hijo espúreo, ofrece epilepsia hereditaria, consecuencia de la lujuria sin riendas. Se han descubierto entre sus antepasados huellas de elefantiasis. También hay un ambidextrismo latente. Está prematuramente calvo por vicios solitarios, y, en consecuencia, es pervertidamente idealista, libertino arrepentido, y tiene dientes metálicos. A consecuencia de un complejo de familia, ha perdido temporalmente la memoria y creo que se ha pecado contra él más de lo que él ha pecado. He practicado un examen pervaginal, y previa aplicación de reactivo ácido a 5.427 pelos anales, axilares, pectorales y púbicos le declaro virgo intacta. (Bloom se tapa los órganos genitales con su sombrero de alta calidad.)

DR. MADDEN: También hay una marcada hipospadia. En interés de las generaciones venideras, aconsejo que las partes afectadas se conserven en espíritu de vino en el Museo Teratológico Nacional.

DR. CROTTHERS: He examinado la orina del paciente. Es albuminoidea. La salivación es insuficiente, el reflejo patelar es intermitente.

DR. PUNCH COSTELLO: El fetor judaicus es muy perceptible.

DR. DIXON: (Leyendo un informe médico) El Pofesor Bloom es un ejemplo acabado del nuevo hombre femenil. Su naturaleza moral es sencilla y amable. Muchos le han encontrado hombre excelente, una gran persona. En conjunto, es un tío bastante raro, tímido pero no débil de mente en sentido médico. Ha escrito una carta realmente hermosa, un poema en sí misma, al delegado judicial de la Sociedad Protectora de Curas Arrepentidos, que lo pone todo en claro. Es prácticamente un abstemio total y puedo afirmar que duerme en yacija de paja y come el alimento más espartano, guisantes secos en frío. Lleva una camisa de pelo, invierno y verano, y se azota todos los sábados. Tengo entendido que durante algún tiempo estuvo en el reformatorio Glencree como delincuente de primera. Otro informe señala que fue hijo muy póstumo. Apelo a vuestra clemencia en nombre de la palabra más sagrada que nuestros órganos vocales hayan sido llamados jamás a pronunciar: Va a ser madre.

(Conmoción y compasión general. Hay mujeres que se desmayan. Un rico americano hace una colecta callejera a favor de Bloom. Rápidamente se recogen monedas de oro y plata, cheques bancarios, billetes, joyas, bonos del tesoro, letras de cambio a punto de vencer, pagarés, anillos matrimoniales, cadenas de reloj, medallones, collares y pulseras.)

BLOOM: ¡Ah, tengo tantos deseos de ser madre!

SEÑORA THORTON: (Con bata de enfermera) Abráceme fuerte. Sea valiente. Pronto habrá pasado. Fuerte, sin miedo.

(Bloom la abraza fuerte y da a luz ocho niños amarillos y blancos. Aparecen en una escalinata con alfombra roja adornada de plantas caras. Son todos muy guapos, con valiosas caras metálicas, bien formados, respetablemente vestidos y con buenos modales, hablando fluidamente cinco lenguas modernas e interesados en diversas artes y ciencias. Cada cual lleva su nombre estampado en letras bien legibles en la pechera de la camisa: Nasodoro, Goldfinger, Chrysóstomos, Maindorée, Silversmile, Silberselber, Vifargent, Panagyros. Inmediatamente son designados para puestos de alta responsabilidad pública en diversos países como directores técnicos de bancos, jefes de movimiento de compañías ferroviarias, presidentes de sociedades de responsabilidad limitada, vicepresidentes de cadenas hoteleras.)

UNA VOZ: Bloom, ¿eres el Mesías Ben Josef o Ben David?

BLOOM: (Oscuramente) Tú lo has dicho.



James Joyce: Ulises



Queridos lectores: aquí está la solución al enigma del post anterior. De los dos autores, Eduardo Mendoza (Sin noticias de Gurb) era fácil de averiguar. Reconozco que Joyce era un poco más difícil, pero sólo un poco. Pues al igual que yo hice la crónica del día que tuve el 31 de mayo de 2008, Ulises es la crónica de lo vivido el día 16 de junio de 1904 por el señor Leopold Bloom, de Dublín. Y cuando yo digo que tras la comida tuve un sueño en el cual, de entre la multitud, surge una voz que me proclama Mesías, ¿cómo no evocar el fragmento del capítulo 15 que he reproducido arriba?

En consecuencia, y con gran pesar, debo declarar desierto el premio prometido de un vermut. Otra vez será.

sábado, 7 de junio de 2008

Lo de compartir


Hace pocos días, un sindicato de la industria musical ha presentado una demanda contra el creador de una tecnología para compartir nuestra riqueza con los amigos a través de la red. Viendo el empeño que ponen algunos en que no tengamos amigos para preservar su negocio, creo importante insistir en este tema y me dispongo a narrar la crónica de la jornada "Compartir dóna gustet" del pasado 31 de mayo. Vamos allá.

09.00 Despierto y pongo en marcha el emule antes de salir de casa. Entro en el bar de la señora Mercedes y el señor Joaquín, donde me tomo una tortilla de berenjenas, dos rebanadas de pan con tomate, una caña de cerveza y un cortado mientras leo la prensa matutina: preocupados por la tibieza de nuestra adhesión al régimen, el ayuntamiento de Barcelona se gasta más de un millón de euros en publicidad para vendernos la imagen de la ciudad a los que la vemos cada día.

10.00 Tomo el metro. Tiempo despejado con ligeros vientos de componente sur; temperatura 15 grados; humedad relativa 56%, estado de la mar, llana.

10.30 Llego a Conservas. Té y pastas finas. Por no parecer descortés, desayuno por segunda vez. Tras apurar un vaso de té, me dispongo a probar lo que parece una infusión de tabaco, hasta que me explican que usan un vaso con agua como cenicero.

11.00 Internet y cultura libre. Unos expertos introducen brevemente el tema y luego nos dividimos en grupos de discusión. Me encargo de hacer de moderador de uno de ellos. Los expertos nos han lanzado la pregunta "Perquè compartir dóna gustet?" para que la respondamos. En mi grupo de discusión afirmo que la pregunta está mal planteada; la pregunta debería ser: "¿por qué tendríamos que dejar de compartir?" y no deberíamos contestarla nosotros, los que compartimos, sino los que se empeñan en que no lo hagamos. En nuestro grupo de discusión nos dedicamos básicamente a deconstruir la figura del autor. Los derechos de autor se sobreponen a la función social de la obra de arte por perversión económica y despreciando que la noción de comunidad es previa a todo autor. Se ha creado el mito del autor como un creador aislado que no tiene fuentes sociales de inspiración ni genera consecuencias con su obra que servirán de contexto a otros autores. Es más importante lo que genera la obra socialmente que la individualidad del autor. El caso de Jackson Pollock: tras su muerte alguien compró el loft que había usado como taller y anunció haber encontrado un cuadro suyo desconocido; los expertos, tras estudiarlo, lo valoraron en una elevada suma de dinero. El presunto descubridor anunció que en realidad era una falsificación, con lo que el cuadro pasó a no valer nada. ¿Qué era lo que tenía valor entonces, lo expresado en la tela, o la simple firma del autor? El pintor Barceló se ha inspirado en la vida de los africanos del Sahel para realizar sus telas sin que aquellas personas que han creado ese mundo reciban nada a cambio, pero nosotros no podemos hacer una foto de un cuadro de Barceló expuesto en un museo. Está fijado el número máximo de líneas que se puede citar de un texto académico sin violar el copyright. No se pueden fotocopiar libros aunque estén descatalogados y sea imposible comprarlos en las librerías. No dejan publicar artículos con copyleft en las revistas académicas. Determinadas técnicas de dinámica de grupo no se pueden poner en práctica si no estás autorizado para hacerlo por la empresa que las ha registrado. Picasso podía pintar la versión cubista de las Meninas de Velázquez sin preocuparse de los derechos de autor, y en cambio un cineasta no es libre para adaptar una novela al cine. El arquitecto Calatrava protesta porque el ayuntamiento de Bilbao retoca un puente suyo para hacerlo más seguro para los peatones. Y se intenta restringir el derecho a fotografiar el auditorio de Calatrava en Tenerife... desde la calle! Es un mundo surrealista y quieren hacerlo pasar por normal. Si se aplicara este absurdo a las Matemáticas o a la Física, el pensamiento científico-técnico dejaría de existir. Un matemático no tiene que pedir permiso para usar un resultado previo como demostración de sus propias teorías. Nadie de los presentes es capaz de decirme quién fue David Hilbert, matemático que floreció en la primera mitad del siglo XX; su obra constituye el aparato matemático de la Física Cuántica y por tanto Hilbert ha contribuido a configurar en gran medida nuestro mundo actual. Sin embargo, todos los presentes conocen a Picasso, no se sabe por qué.
¿Qué haremos cuando nos desconecten la ADSL por usar P2P? ¿Una huelga de conexión para presionar a las operadoras? Deberíamos construir redes autónomas, redes wifi independientes de las operadoras, y que nos permitan compartir sin la amenaza de la desconexión.

12.00 La hora del Angelus. Me recojo unos instantes en silencio y lo recito.

12.45 Vermut a cargo de Alf y Aleix: pinchos de salchicha, anchoas con pimientos y olivas, atún. Todo buenísimo. Temperatura: 20 grados centígrados; humedad relativa, 64%; vientos flojos de componente sur; estado de la mar, llana.

13.15 Alimentación. Los ponentes de este tema nos devuelven a la materia, recordándonos que, a pesar de píxeles y realidades virtuales, el cuerpo humano es una cosa que mea y echa pedos (con perdón). Para ilustrarlo eligen una historia concreta: cómo se produce la leche que bebemos. Todo empieza en Paraguay (o en Brasil, o en Bolivia), donde las tierras comunales con cultivos diversificados para el autoconsumo se están sustituyendo por el monocultivo de la soja, creando miles de desplazados que se convierten en pobres urbanos. La soja es el producto agrario más comercializado y el 92% de su producción se dedica al pienso de nuestras vacas. Si toda la soja que consumen estas vacas se cultivara aquí, la mitad del territorio catalán sería una interminable plantación de soja (y la otra mitad sería de maíz, y no quedaría sitio para nada más). Aquí, en los últimos años, el 75% de las explotaciones ganaderas han cerrado, y los que quedan, aunque propietarios de sus tierras, en la práctica son empleados de unas pocas transnacionales que controlan el suministro de semillas, piensos, y la comercialización posterior de la leche. Hay una gran concentración empresarial y muy pocos actores económicos controlan todo el proceso de producción y distribución. Se habla también de las patentes sobre la materia viva, las semillas sobre las que los campesinos han perdido el control pues están patentadas, la reducción de la biodiversidad, y la alternativa de las cooperativas de consumo.
En la discusión posterior planteo la siguiente cuestión: mientras en internet compartir es fácil, no requiere concienciación ni militancia y es una práctica generalizada, en cambio en el mundo de la alimentación sucede todo lo contrario. Sustraerse al modelo alimentario vigente requiere un laborioso proceso de concienciación, unas prácticas militantes, tener que tragar discusiones con puristas de toda calaña y las pocas cooperativas de consumo en funcionamiento no podrían absorber una demanda mayor en el caso de que estas prácticas se vulgarizaran y generalizasen. Aquí hay opiniones diversas, pero se admite que se requiere más motivación y mentalizarse en otro modelo alimentario, acostumbrarse a que en invierno no hay tomates y toca comer col a menudo. Se requiere un replanteamiento general de los hábitos de consumo y un mayor conocimiento del mundo. Para la mayoría de nosotros, el mundo de la alimentación está banalizado, nos limitamos a hacer dos gestos de extender el brazo en el súper y en la nevera e ignoramos la realidad de las grandes industrias agroalimentarias y el modelo de negocio y de vida que imponen aquí y en otros países: empiezas a tirar del hilo y puedes llegar a cuestionarlo todo a partir de una humilde col lombarda. Cuestionas incluso las luchas y resistencias que tienen lugar aquí: en Europa hubo mucho ruido cuando lo de las patentes de software, pero de las patentes sobre la vida, como afectan básicamente a campesinos pobres de fuera, no se ha dicho tanto.

15.00 Comida. El menú es un tanto macrobiótico, a pesar de lo cual no consigo sentir en mi cuerpo el equilibrio entre el ying y el yang, debe ser que no tengo fe. Temperatura 17 grados centígrados; humedad relativa, 62 por ciento; vientos flojos del sudoeste; estado de la mar, rizada.

16.00 Mientras un ecologista, fuera de programa, explica las virtudes de la espirulina, duermo la siesta. Sueño que me rodea una multitud de la cual se alza una voz que me proclama Mesías.

17.00 Espacio público. Unos antropólogos de la calle nos dan unas breves pinceladas. Entrar/salir, una actividad básica que delimita el dentro y el fuera, la casa y la calle. Merodeador, transeúnte, pasear el perro: actividad peripatética errática sin objetivo definido. Vida pública: interacción entre personas que no se conocen y establecen vínculos esporádicos de copresencia. El grupo de debate siguiente es más flojo que los dos anteriores. Tal vez se deba al cansancio, pero también a que los antropólogos han sido excesivamente académicos y no han acertado con un tono más, ¿cómo diría? burbujeante. Así que el grupo de debate en el que estoy queda más como recopilación de anécdotas. Hay turistas en el barrio gótico que preguntan a qué hora cierra el barrio, creen que es un parque temático. En las Ramblas hay dos ejes de circulación: los turistas siguen el eje longitudinal, mientras que los nativos atraviesan transversalmente. Hay una obsesión por controlar los vacíos urbanos, los intersticios entre las construcciones, el espacio difuso, con tal de asegurar y adornar la oferta inmobiliaria. No quieren dejar el más mínimo espacio sin controlar, hasta el punto de que un descampado parece subversivo y problemático. Llevamos treinta años de despolitización. Usar la calle es la base de nuestra vida; si perdemos la calle perdemos todas las batallas y se hace impensable lo que antes era cotidiano como montar una paradeta en las Ramblas. La fragmentación actual de luchas sociales no es un contexto para sumar fuerzas. Falta organización, "partido", algo de mínimos que nos agrupe si no seremos teóricos del mal rollo y calvinistas de la represión. Es simplista el discurso antiturista, formalmente dice lo mismo que el discurso antiinmigrante. La idea clave es la mercantilización, se ataca todo aquello que no da dinero. Las hogueras de San Juan están prácticamente prohibidas porque son gratuitas. Actividades varias, como un carnaval o una carpa en la universidad se hacen bajo el patrocinio y el ambiente de "carpa Movistar", fundiendo el espacio público con el comercial. Se quiere cambiar el modelo de turismo, el actual está saturado y deja poco dinero comparado con lo que desea la avaricia empresarial. Hasta las fiestas alternativas se mercantilizan porque son la gran oportunidad para financiar movimientos sociales, llegando los propios alternativos a expulsar lateros. En conclusión: es dinero, no civismo.

18.45 Merienda. Arroz negro y vichyssoise. Temperatura, 16 grados centígrados; humedad relativa, 90 por ciento; vientos fuertes del nordeste; estado de la mar, marejada.

19.00 Estaba prevista una discusión final plenaria, pero el cansancio mental y la digestión de tanta comida la desconvocan espontáneamente. Nos vamos a lo de Zana.

00.00 Me pongo el pijama, rezo mis oraciones y me acuesto pensando que mañana iré a desayunar churros. Para dormir, leo las memorias de don Soponcio Velludo, Cuarenta años en el catastro de Albacete. Temperatura, 21 grados centígrados; humedad relativa, 63 por ciento; brisa suave; estado de la mar, llana. Sin noticias de Gurb.

Y esto ha sido todo. A quien adivine los dos autores que cito en esta crónica, lo invito a un vermut.