viernes, 14 de agosto de 2009

Lecturas de verano

...ampliar la ofensiva significa radicalizar la insubordinación a cualquier jerarquía ejercer nuestra creatividad destructiva contra la sociedad del espectáculo sabotear los coches y las mercancías que sabotean nuestra vida promover huelgas generales salvajes por tiempo indeterminado reunirse siempre en asamblea en todas las fábricas de la periferia elegir delegados siempre revocables por la base conectar constantemente todos los lugares de lucha no descuidar ninguno de los medios técnicos útiles para la comunicación liberada dar un valor de uso directo a todo lo que tiene un valor de cambio ocupar permanentemente las fábricas y los edificios públicos organizar la autodefensa de los territorios conquistados y adelante con los faroles...

lunes, 27 de julio de 2009

sábado, 18 de julio de 2009

¿Cuál de ellos eres tú?

Lectores, les propongo una pequeña encuesta. En el vídeo que les presento, realizado por el ayuntamiento de Barcelona, una muestra representativa del vecindario habla y reflexiona sobre la ciudad. Algunos de los testimonios son impactantes y en conjunto realizan una descripción descarnada y realista de la ciudad y de la vida cotidiana de sus gentes. ¿Con cuál de estos testimonios te identificas más?

miércoles, 17 de junio de 2009

Sobre la desafección al régimen

Según bajo las escaleras del metro hacia el andén, oigo cómo por la megafonía me dicen que me están vigilando, aunque es por mi propia seguridad, me indican. Mientras espero sentado a que llegue el tren, vuelve a sonar el altavoz recordando la lista de prohibiciones: "no fumes en los pasillos, no fumes en los andenes, no fumes en los vagones, ¡en el metro está prohibido fumar!". Al cabo de unos minutos de nuevo suena una voz que dice que agarres bien el bolso y tengas cuidado con tus pertenencias, que parece que en el metro te pueden robar. A continuación repiten el mismo mensaje (supongo) pero en chino, la banda sonora que acompaña estos avisos da escalofríos.
Allí estoy, sentado en un incómodo banco metálico mientras medito sobre lo poco acogedor que resulta que te reciban en el metro con una lista de prohibiciones, con avisos de que vigiles no sea que te roben y con el anuncio de que todo lo que hagas está siendo filmado. El banco, por cierto, tiene unos inoportunos reposabrazos especialmente diseñados para que no puedas tumbarte sobre él. ¡Qué acogedor!
Cojo de la papelera un periódico para entretenerme y leo que la empresa British Airways pide a sus trabajadores que renuncien al sueldo de un mes y trabajen gratis por el bien de la empresa. En la misma página, el presidente de Renault-España, un tal Jean Pierre Laurent, pide a los trabajadores que "cambien de chip" y estén dispuestos a trabajar más a cambio de menos. Y pasando la hoja, sale nuestro presidente Montilla, que nos dice que hay que alargar la vida laboral, cosa que me sume en unas meditaciones fúnebres al preguntarme qué concepto de la vida debe tener este hombre, tal vez ni siquiera crea que haya vida antes de la muerte. Cuando llega el metro y me levanto para cogerlo, miro un cartel publicitario que había junto al banco. Una cara simpática que pide que me convierta en donante de ideas, por lo visto el ayuntamiento de Barcelona recoge ideas de los ciudadanos para no se qué reforma de la Diagonal. No pagan nada por las ideas. Debe ser el estilo British Airways. O que ya han cambiado el chip al estilo Renault.
Entro en el vagón. Calor y con el aire acondicionado al mínimo, todo el mundo suda. Aquí dentro, por lo menos, no me amenazan por la megafonía. Sigo con el periódico. Parece que hay preocupación entre nuestra clase política progresista por la desafección mostrada en las recientes elecciones europeas. Otra noticia: el blog de nuestro alcalde, Hereu, cuesta 900 euros diarios, ¿quién se lo debe escribir? Evidentemente, no un donante de ideas.
Llego a mi estación. Me bajo y lanzo el periódico a una papelera. Mientras subo las escaleras hacia la salida, vuelve a sonar por la megafonía del metro la lista de prohibiciones.

sábado, 2 de mayo de 2009

Sobre las películas de miedo

El corto se titula Miedo. Y uno pensaría que se trata de una película de miedo, o sea, que pertenece al género de terror, con sus vampiros, zombis o fantasmas en casas embrujadas. Sin embargo, en el corto no aparece ninguna de esas criaturas, a pesar de lo cual, creo que la podemos adscribir con toda razón al género de terror; aunque bien es verdad que para ello debemos hacer una cierta redefinición del género.
Éste siempre consistía en que un acontecimiento extraordinario, sobrenatural, interrumpe la realidad cotidiana, normalmente en forma de criatura anómala, monstruosa, que viene a alterar las reglas de funcionamiento del mundo. Pero en el miedo que se nos muestra en Miedo es justamente lo contrario: es la ausencia de cualquier tipo de interrupción de la cotidianeidad. Nunca pasa nada. Nunca sucede nada que interrumpa lo obvio de la realidad, el curso predecible de nuevas vidas: trabajar, trabajar, trabajar...
Y mientras el desarrollo y conclusión del relato tradicional de miedo consiste en que el héroe protagonista neutraliza la amenaza, neutraliza la interrupción provocada por lo extraordinario y restaura lo cotidiano, en esta redefinición del género de terror el desarrollo y conclusión, aquello por lo cual se provoca la sensación de miedo, consiste en ver cómo el protagonista se convence de la imposibilidad de producir acontecimientos extraordinarios y liberadores que interrumpan esta realidad cotidiana que pesa sobre nosotros como una losa sepulcral.

sábado, 18 de abril de 2009

Miedo



Lectores de este blog: el viernes 24 de abril, a las ocho de la tarde, en la Sala Conservas, estrenamos "Miedo", cortometraje que hemos realizado entre unos cuantos amigos. Aunque el tráiler de arriba dice que a las nueve, estaremos allí a partir de las ocho. Todo lo que pudiera escribir ahora mismo sobre el miedo y otras pasiones relacionadas que nos paralizan y nos hacen aceptar esta malsana e infame vida que llevamos, está explicado ya en la película. Así que quedan invitados a venir a verla.

jueves, 26 de marzo de 2009

Ha llegado la hora de la verdad


Después de meses de pedir diálogo, de intervenciones bienintencionadas que pretendían establecer lazos con las instituciones académicas, el diálogo democrático se ha mostrado absolutamente inútil. El diálogo que ofrece la institución se presenta como un diálogo entre iguales, cuando en realidad es asimétrico ya que en él las reglas están impuestas de antemano. Es como dialogar en una comisaría. El diálogo sólo es posible si al hablar se ocupa uno de los lugares previamente asignados. Fuera de este simulacro de escenario el habla no es reconocida como voz política y, por tanto, pese a poder expresarse (¡faltaría más!) no tiene ningún efecto ni ninguna posibilidad de intervenir políticamente. En efecto, el rector de la Universidad de Barcelona tiene razón cuando afirma que se ha rebasado una línea roja. Pero no hemos sido nosotros sino ellos los que, ante ese nosotros que toma la palabra, han recurrido sencillamente a imponer el silencio democrático. Ha llegado la hora de la verdad.
Bolonia no es algo aislado, sino parte de un proceso de ataque a todos los espacios que aún pueden oponer una resistencia al avance del capital. La Universidad está asediada. Bolonia ataca directamente nuestra vida, pero ya no sólo como estudiantes. No queremos convertir nuestra vida en una vida gestionada antes de que pueda ser vivida, una vida hipotecada cuyos costes de promoción tenemos que empezar a pagar ya. Ha llegado la hora de la verdad. Se ha abierto un espacio de politización y este hecho produce miedo en estas instancias que imponen las reglas del juego. Ahora no somos nosotros quienes sentimos miedo. De nosotros depende llenar este espacio que se abre de rabia y de creatividad, o bien llenarlo de palabras vacías disfrazadas de llamadas al diálogo.

Vidas precarizadas

(Octavilla que me han dado unos estudiantes)